Dihoplus kirchbergensis

Dihoplus kirchbergensis

Organismo · Mamíferos placentarios

Dihoplus kirchbergensis

Intervalo del registro fósil · ≈ 5,33–0 Ma

Reconstrucción inferida

Dihoplus kirchbergensis

Resumen

Dihoplus kirchbergensis es un antiguo rinoceronte conocido por fósiles de Eurasia. Los cráneos desempeñan un papel importante para conocerlo. Un cráneo descubierto junto a un río y un ejemplar reencontrado en un museo cuentan historias diferentes.[1][2]

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Datos clave

Localizar un fósil perdido puede parecer una historia detectivesca. Durante mucho tiempo se desconoció el paradero de un cráneo de la región de Irkutsk, hasta que fue identificado de nuevo en los depósitos del Instituto Zoológico de la Academia de Ciencias de Rusia, en San Petersburgo. Los investigadores encontraron un ejemplar con el número erróneo 10817; su verdadero número era 10718.[1]

Época y lugar

Este rinoceronte aparece al explorar la Eurasia del Pleistoceno. Se han estudiado cráneos procedentes del actual norte de Italia, Alemania y la región rusa de Irkutsk, entre otros lugares. Conectar en un mapa los hallazgos junto al río Po, en Italia, y los de Siberia permite apreciar la amplitud del escenario de investigación.[2][1]

El intervalo temporal describe el contexto de la fuente, no toda la duración de esta especie.

Tamaño, forma y esqueleto

El cráneo es un punto de partida importante para comparar su aspecto. El ejemplar de Spinadesco conserva el cráneo completo y en buen estado, lo que permitió reexaminar caracteres que distinguen especies. En cambio, el ejemplar de Irkutsk no conserva dientes ni mandíbula inferior. Comparar fósiles que preservan partes diferentes permite conocer la forma de su cabeza.[2][1]

Un estudio de 2020 sobre la relación entre los huesos del tobillo y el tamaño corporal trató al rinoceronte de Merck con una masa de unas 1,84 toneladas. Utilizó una estimación de estudios fósiles anteriores que permite hacerse una idea del tamaño de este gran rinoceronte, también conocido como Stephanorhinus kirchbergensis.[9]

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Hábitat y reproducción

Otro individuo, procedente del valle del río Chondon en el Ártico ruso, conservó incluso rastros de su alimentación. En las cavidades de los molares se identificaron fragmentos vegetales de alerce, abedul y hierbas, entre otros, y el microdesgaste dental sugiere que durante los últimos meses de su vida comió principalmente hojas y ramitas. Los investigadores reconstruyeron su entorno como praderas y bosques abiertos bajo un clima frío y húmedo.[3]

Hallazgo fósil

En julio de 2013 se descubrió un cráneo bien conservado en un banco de arena sedimentario del río Po, cerca de Spinadesco, en el norte de Italia. El hallazgo no se limitó a añadir un ejemplar. A partir de sus características, los investigadores revisaron también la clasificación de otros cráneos ya conocidos de la cuenca del Po.[2]

Referencias

  1. Billia (2008) — Redescubrimiento de un cráneo de rinoceronte de la región de Irkutsk
  2. Persico et al. (2015) — Un cráneo de rinoceronte bien conservado de Spinadesco
  3. Kirillova et al. (2017) — Alimento conservado en los dientes de un rinoceronte del Ártico
  4. Billia·Zervanová — Relación entre registros de hallazgos eurasiáticos y nombres científicos
  5. Huttunen·Göhlich (2002) — El esqueleto de Prodeinotherium de Unterzolling
  6. Comisión Internacional de Estratigrafía (2024) — Tabla del tiempo geológico
  7. Persico et al. (2015) — Un cráneo de rinoceronte bien conservado de Spinadesco
  8. Billia (2008) — Redescubrimiento de un cráneo de rinoceronte de la región de Irkutsk
  9. Etienne et al. (2020) — Masa corporal y forma de los huesos del tobillo en rinocerontes

Preguntas de investigación

En los artículos también puede encontrarse esta especie con el nombre Stephanorhinus kirchbergensis. Los fósiles antiguos invitan a revisar su clasificación cada vez que aparecen nuevos materiales comparativos. El cráneo de Daxlanden, Alemania, descubierto en 1802, también fue registrado con distintos nombres a lo largo de su extensa historia de estudio. Seguir esos cambios permite observar cómo ha variado nuestra forma de comprender los fósiles.[4][1]

Observación

Observe primero el contorno de la cabeza del rinoceronte y la zona de la boca. Al examinar los fósiles, conviene fijarse también en si conservan dientes. Hallar alimento en pequeñas huellas dentales, como en el individuo del río Chondon, permite ir más allá de la forma del cráneo y acercarse a los últimos momentos de la vida de un animal.[3]

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Proboscídeos y rinocerontes de distintas épocas de Eurasia

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